¿Porqué nos da hambre tan frecuente?

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Razones mas frecuentes:

  • Ayunos prolongados: Comer luego de 4 horas tras la última comida, sin duda es el principal causante del hambre. Mientras más tiempo se prolongue, mayor será la sensación y por tanto, mayor el impulso a comer en porciones más grandes. Cuando esto pasa, también se retrasa la sensación de saciedad, hasta por 30 minutos, ocasionando que a pesar de tener el estómago lleno, aún permanezca la necesidad de seguir comiendo, lo que se convierte en un factor importante para el desarrollo de la obesidad.
  • Dietas restrictivas: Este es uno de los principales causantes del hambre. Cuando una persona se somete a las dietas de moda que se caracterizan por el bajo consumo de calorías, y por tanto, la limitada ingesta de alimentos, el estómago reacciona negativamente y la sensación de hambre parece no desaparecer. Por esta razón, si se busca bajar de peso, lo mejor es seguir una dieta, que aunque restringida (ligeramente) en calorías, está bien estructurada y previene este tipo de problemas que ocasiona que las dietas restrictivas no sean eficaces.
  • Gastritis: Esta enfermedad se caracteriza por un fuerte ardor en el estómago, además de causar una sensación de vacío constante en el estómago, aún después de haber pasado poco tiempo desde la última comida. La úlcera péptica, ocasionada por el padecimiento también ocasiona hambre con una sensación dolorosa, por lo que en estos casos se recomienda acudir al médico para una revisión oportuna y determinar algún tratamiento ante los síntomas.
  • Hipoglucemia: Los bajos niveles de glucosa, son también causantes del hambre insaciable, debido a que al tener bajos los niveles de azúcar en la sangre, el organismo entra en un estado de defensa, enviando señales al cerebro para reestablecer los niveles perdidos. Sin embargo, cuando esto sucede, pasa lo mismo que con los ayunos prolongados, es decir, que a pesar de estar lleno el estómago, no se logra esa saciedad, lo que propicia a una ingesta mayor de comida, y por tanto, disparando los niveles de insulina, lo que podría resultar nuevamente en la falta de glucosa en la sangre, y caer en un círculo vicioso que podría afectar gravemente al organismo.
  • Consumo de productos light: A pesar de su bajo contenido calórico, se ha demostrado que los productos light pueden llegar a causar el hambre constante, provocando la alimentación excesiva y por ende, un aumento considerable de peso. La solución es consumir con moderación este tipo de alimentos o bebidas, y de ser posible, tomar agua o jugos de frutas sin azúcar como acompañamiento en las comidas, que aporta muchos más beneficios.
  • Ansiedad: La ansiedad, o el estrés constante ante una situación crítica, también suele ser causa de la aparición del hambre, debido a liberación de una hormona conocida como cortisol y que justamente provoca el apetito. Para evitar esto, lo mejor es alejarse de los malos pensamientos para reducir el estrés, y en caso de no ser suficiente, realizar una buena rutina de ejercicio para al mismo tiempo liberar endorfinas y mejorar el estado de ánimo.
  • La práctica excesiva de ejercicio: Es normal que luego de una sesión completa de levantamiento de pesas o ejercicio vascular, el hambre se haga presente, sobre todo luego de haber llegado a intensidades muy altas. El consumo de proteínas post-entrenamiento es ideal para evitar comer en exceso, además de los eventuales beneficios que aporta para la reparación muscular.
  • Falta de sueño: Interrumpir las horas de sueño, no sólo resulta crucial para que el cuerpo pueda recuperarse del entrenamiento de pesas en el día anterior, sino que también es indispensable para reponer las energías necesarias para el día siguiente. La falta de sueño y de descanso ocasiona un mayor desgaste en el cuerpo, y por tanto una mayor necesidad de consumo de alimentos.
  • Clima: Aunque parezca absurdo, es real, ya que el clima suele influir en el apetito, sobre todo en épocas de frío. Esto se debe a una mecanismo de defensa del cuerpo que requiere de más calorías y grasas para mantener la temperatura del cuerpo en los niveles estables.