¿Qué realmente te Motiva?

Esperemos que todo el mundo está motivado para ir al gimnasio porque es una experiencia gratificante, que extiende la vida. Pero si realmente miramos los comportamientos y hábitos de las personas exitosas, a menudo encontramos algo muy diferente: están motivados por algunos pensamientos muy negativos.

¿Qué realmente conduce a la gente a tener éxito? Algunos de ellos pueden estar tratando de estar a la altura de las expectativas de un padre dominador, incluso si ese padre murió hace años. Algunos pueden haber sido intimidados en la escuela, y su deseo de tener éxito puede estar arraigado en pegarle a esos idiotas de 8vo grado. Otros pueden ser conducidos por un sentimiento de culpa o incluso miedo.

Y cuando se trata de éxito en el gimnasio? Bueno, tal vez todas aquellas personas con grandes cuerpos y PR impresionantes son impulsados ​​por los negativos también. Ese tipo que odia el hecho de que es pequeño puede haber decidido que sólo será más amplio y más fuerte que todos los frutos secos nunca que se burló de él acerca de su altura.

Esa mujer que piensa que no es atractiva? Bueno, ella no puede cambiar su rostro mucho pero ella puede seguro cambiar su cuerpo. Eso la impulsa. Y su ex puede mortificarse por lo que perdió.

¿Ese tipo que nunca pierde cardio? A lo mejor le encanta. O tal vez lo odia, pero veía a un padre o hermano morir demasiado joven de enfermedad cardíaca, y no quiere que sus hijos experimenten eso.

Y para aquellos que han estado gordos en el pasado, no hay mayor motivador que no querer volver a engordar. Han experimentado los efectos del sobrepeso: sentirse mal, ser socialmente invisible, ser elegido último en los deportes, ser humillado quitarse sus camisas en la piscina … Y por Dios, no van a volver allí!

Estos sentimientos desagradables nos motivan. Nos llevan. Y aunque probablemente hay una mejor y más positiva manera de mantenerse motivado, estos motivadores negativos seguro que funcionan. Son los chillidos despertadores internos que nos sacan de la cama por la mañana.

Pon tus demonios a trabajar

Idealmente, estos feos motivadores son transicionales – los usas por un tiempo hasta que las cosas positivas se conviertan en el refuerzo primario, hasta que los buenos hábitos se solidifiquen, hasta que lo hagas con alegría. Con suerte, conseguir su entrenamiento se convierte en un acto de amor, una recompensa más bien el apaciguamiento temporal de un miedo.

Pero si no, atorníllelo. Si hay demonios cabalgando sobre su espalda y susurrando cosas en su oído, callemos a esos bastardos.

Autor: Chris Shugart