Como adelgazo los brazos y evito tener la piel flácida

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Un problemas más frecuentes cuando se esta bajando de peso o entrando en edad es el problema de la piel colgante (flacidez) en los brazos y en la zona abdominal. El problema fundamentalmente radica en que las personas pierden la grasa de esas zonas pero, al no crear músculo y hacer una estructura para sostener esa piel y no alimentarse adecuadamente para que esta piel vuelva a su lugar correctamente, sucede el problema de la flacidez. Que es una zona donde solo es piel sin músculo ni grasa.

¿Tiene solución el problema? Si. Es algo tan sencillo que las personas no lo creen. Solo tienen que comer la suficiente cantidad de proteínas y carbohidratos. Estos son los alimentos que crean los músculos y combinado con la actividad física ya le pueden decir adiós a la piel suelta.

El ejercicio forma parte indispensable de un cuerpo esbelto, pero sobre todo, sano

Bien es cierto que para muchos puede resultar sumamente difícil amarrarse bien las agujetas para empezar a perder esos kilos de más, en especial para aquellos que jamás han realizado algún tipo de actividad física a lo largo de su vida. El secreto en esto es sobre todo, tener una fuerza de voluntad imbatible para que las adversidades que se manifiestan en un principio, puedan ser fácilmente combatidas.

Hay que tener en cuenta que si eres de las personas que jamás se ha levantado del sofá para sacar a pasear al perro o simplemente hacer una caminata solo al aire libre, entonces debes empezar por proponerte metas realistas. Uno de los principales problemas de aquellos que intentan darle un giro de 360 grados a su estilo de vida sedentario, cometen el error de aferrarse a perder esos kilos ganados a través de los años en un par de meses e incluso semanas. ¡Fatal! Recuerda que el cuerpo no está diseñado para perder calorías, sino para almacenarlas, de ahí la razón por la que es más fácil acumular dos kilos de grasa que perderlos. En términos simples, podríamos decir que se debe a cuestiones evolutivas, pero eso ya es punto y aparte.

Recuerda que tomar la decisión de salir por las tardes a correr 5 kilómetros es algo sumamente fácil de decir… hacerlo ya es otra historia. En este caso lo más recomendable es empezar con ejercicios cardiovasculares de bajo impacto para que el cuerpo pueda acostumbrarse a movimientos más complejos. Caminar o andar en bicicleta por 30 minutos es excelente para iniciarte dentro del mundo fitness sin poner en riesgo tu salud, además de que te garantiza una progresión adecuada y sin perder el ánimo.

Ejercicios como correr, nadar u otros basados en el uso de intervalos podemos dejarlos para las semanas próximas o incluso para los dos meses siguientes de haber empezado, ya que estos exigen una resistencia mucho mayor. El intentar hacerlos y no lograrlos simplemente te causará frustración y deseos insuperables por tirar la toalla, así que recuerda: objetivos realistas.

Por otra parte, hacer ejercicios adicionales al cardio y que también suponen un enorme gasto calórico es el levantamiento de pesas o cualquier otra actividad física que propicie al desarrollo de la masa muscular como la calistenia, los cuales se basan en utilizar el mundo exterior y tu propio peso corporal como si fuese un gimnasio. Es sumamente fácil y divertido, así como recomendable para aquellos que no cuentan con el tiempo o el dinero para acudir a un gimnasio y tampoco quieren ganar grandes cantidades de músculo.

Eso sí, al igual que con el cardio, recuerda que debes empezar desde lo más básico. Una persona que presenta sobrepeso probablemente no será capaz de realizar una flexión, pero no hay que preocuparse, ya que existen otras alternativas que no suponen tanto esfuerzo como las flexiones de pared o flexiones de rodillas que trabajan los mismos grupos musculares pero que son mucho más llevaderas.

Quizás hasta este punto ya te estés convenciendo de que hacer ejercicio no es una mala idea después de todo, y estás totalmente en lo cierto, pero no comas ansias. También hay otros aspectos previos que debes considerar. Uno de ellos es que si estás buscando únicamente quemar la grasa de los brazos te resultará imposible. El cuerpo no está hecho para eliminar grasa localizada, este es un concepto que a pesar de su enorme popularidad, está totalmente errado. La pérdida de la misma se hace de manera prolongada por todo el cuerpo: abdomen, piernas, cara, espalda, brazos, etc. Así que buscar en internet “ejercicios para quemar grasa en los brazos” no tiene sentido. De hecho, nosotros te recomendamos nuestra rutina de full-body para principiantes con las que empezarás a quemar calorías de manera sorprendente.

Ahora ya toca pasar al siguiente subtema, no obstante, debes saber que antes de realizar cualquier actividad física es importante que consultes con tu médico para una evaluación física.

Rutina para reducir los brazos gordos sin pesas

La alimentación como el principal pilar de un cuerpo saludable

Pero más allá del ejercicio, todo cuerpo saludable y esbelto tiene sus cimientos en una buena alimentación. De nada te servirá salir a caminar o correr durante 30 minutos si de todas formas tu consumo calórico será mayor al de tus necesidades diarias. Es lógico pensar eso.

Esto no quiere decir que dejar de comer sea la solución inmediata, sino todo lo contrario. Aunque pueda parecer irónico, es totalmente cierto que ayunar de manera constante conlleva a una mayor propensión a la acumulación de grasas debido a que el cuerpo entra en un estado de emergencia en el que el metabolismo se ralentiza de tal manera que todos los alimentos ingeridos se convierten rápido en una reserva de energía (grasa) para combatir dicha “escasez de alimentos”. Ahora ya lo sabes, come con moderación.

Puede parecer complicado sostener tanta información en un principio, pero ya verás que te acostumbrarás. Al fin de cuentas el cuerpo humano es fascinante y esconde grandes secretos que hasta hace poco no eran muy conocidos ni siquiera por la ciencia.

Otro punto a tener en consideración es que comer con moderación no lo es todo. Seguramente has escuchado el dicho “somos lo que comemos”. Pues con justa razón. Es un poco complejo de explicar, pero para no caer en la confusión, hagámoslo de esta manera. Imagina que tu cuerpo requiere un total de 2000 calorías al día para mantenerse en su forma actual. Para empezar a quemar grasas deberás reducir entre unas 300 o 500 calorías al día, que te resultará demasiado fácil si haces ejercicio. No obstante, si esas 1500 calorías disponibles se consumen a través de alimentos chatarra como hamburguesas, pizzas, pastas, etc., probablemente no vas a perder la misma cantidad de grasa a pesar de que las matemáticas así lo indican. Te recuerdo: el cuerpo es formidable y complejo, por lo que su proceso de transformación no se reduce a una simple suma y resta de calorías. Va mucho más allá de eso.

Esto se debe a que los macronutrientes, en especial los carbohidratos, reaccionan de manera diferente en el organismo. Aquellos “alimentos” ricos en carbohidratos simples como las harinas refinadas o azúcares no son para nada recomendables, ya que aumentan notablemente los niveles de glucosa, propiciando a que el cuerpo tenga una mayor disposición a la acumulación de grasas. Por esa razón es que si buscamos tener un estilo de vida más saludable es importante decir no a los refrescos embotellados, bollería, refritos y comidas similares, para dar paso a frutas, verduras, granos integrales, carnes magras como el pollo y pescado, entre otros.